El manifiesto del duende

En aquella selva de mil demonios me encontré con un demonio que de demonio no tenia nada.

Después de una larga caminada por pantanos verdes del color de la luna, en medio del reflejo de la noche y la sombra de mi cuerpo, aquel duende en frente de mí se apareció. En medio de los humos selváticos y del intenso calor, el duene aquel me había hipnotizado. Por culpa de mi insomnio y de la dulce voz de aquel, no tuve más remedio que hablar con él.

La verdad es que en aquella noche no se habló nada, pero si se entendió todo. A pesar de no conocernos, por lo menos yo a él, sentí que con el solo mirarle en esos ojos color manzana, podía entender todo lo que me pensaba decir. Aparte de sus ojos, le miraba su hermoso cuerpo en forma de caballo y con alas de halcón. Era excepcionalmente bello. Poseído por su presencia, decidí montar en él y viajar dentro de mi existencia. Allí lejos de la selva pero todavía perdido en ella, vi las cosas más claras, con un poco más de razón.

Era yo, el mundo, y yo. El duende dejó de existir a pesar de su obvia existencia. Volé por los aires de nuestro planeta, vi lo que las estrellas ven, crucé la muralla entre lo que tu crees que es la realidad y lo que es real.

Regresando al sitio forestal y pantanoso, sentí mi alma irradiar de conocimiento y sentí una llenura espiritual. Le di gracias al duene, el cual en par patadas ya había salido volando.

Entonces avancé, como siempre, mirando hacia adelante, sin importar lo que viniera. Aquella selva me daba susto, me causaba impresión. Una presión en el alma que todos sentimos pero muy pocos aceptamos. Caminando pensé en lo que visto del cielo vi. Empecé a digerirlo como la serpiente que me observaba pasar mientras se devoraba su cena. Naturalmente, vi el mundo como lo que se tiene que ver, crudo.

En medio de la soledad de mi viaje, empecé a escribir lo que había visto y le llame el “manifiesto del duende.”

Primero: Serás feliz. Felicidad fue algo instantáneo en aquel vuelo. Las gentes que se sentían felices vivían mejor. Todos los demás, o eran políticos, gente de negocios, milicia o una combinación de los anteriores.

Segundo: Si eres feliz deja ser feliz a los demás. Es obvio que aquellos que son felices muchas veces lo son a costa de las tristezas de otros, o sencillamente porque son los tipos de gente del “primero” y automáticamente arruinan la felicidad.

Tercero: La violencia arruina la felicidad. Si por alguna razón has sido lo suficientemente inteligente y sagaz, y tienes el “primero” y “segundo” en tu vida, y no eres de los tipos del “primero,” cualquier uso de violencia arruina los dos anteriores.

Cuarto: El tiempo es creación humana; cada quien tiene su tiempo. Solo tu sabes cuantos días se necesitan para que tu mundo gire.

Quinto: Si tienes más de uno o dos amigos, solo tienes uno o dos amigos. Aquellos que te producen solo felicidad cuando estas feliz, son amigos, pero los que te producen felicidad cuando estas triste, son amigos de verdad.

Sexto: El propósito de tu vida es amar, has encontrado tu amor? Si no lo has encontrado búscalo, pero seguramente está donde no lo ves, si lo encontraste, asegúrate de su correspondencia.

Paré de escribir. Finalmente tuve sueño y debajo de aquella luna y con la esperanza de ver al duende de nuevo, sentí mis parpados acariciar mis pupilas, y cambie la selva por mis sueños de alta mar…

Rocko