Psicodelicamente sentado sobre la telaraña de la esquina de mi cubo, me puse a pensar. Pensé tanto que mis sesos se calentaron al punto de hervir mis ideas y hasta mis sentimientos se vieron afectados. Pensaba en el mundo y en la esquina la cual pertenecía a esa bola en forma de huevo que afectaba mi cubo. La verdad, cual figura sin forma, se apodero de mí ser y quiso decirme algo pero la necedad de mis acciones y mi forma de ser, creo que, bofeteando a esta de mi cubo la sacó. Así que solo quedo yo. Era como un diluvio de mentiras que se me derramaban en mis brazos como si fueran aire, entraban en mi cuerpo y salían por mi boca como si su producción infinita viviera por mí.
Fue entonces cuando mire al otro lado de mi cubo y vi a un ser, digo ser porque no era como mi ser, es tan oscuro este cubo que al otro lado no se ve… pero sabia que algo estaba allí. Grite tan duro que la verdad me voltio a mirar y entonces aquel ser, empezó su eterno viaje hacia mi esquina, parecía volar pero la verdad hacia que este ni se moviera. Todo aquello era una ilusión de mis ideas, un cuento que generó un video el cual es difícil de ejecutar. De todo esto aprendí a amar, ¿cómo?… porque el amor es ciego y si amas sabes que en tu esquina estas a salvo, y que en la otra siempre hay alguien que siente igual que tu. De repente aquel elefante púrpura llamado amar entre su ceguera llego a mi esquina y no tuve mas remedio que subir por medio de sus marfiles y sentarme entre oreja y oreja… así fue como empezó todo, todo empezó re loco sin sentido alguno, despacio pero con mucho peso por delante, y no digo por obesidad sino por naturaleza animal. Mareado casi vomitando por la encandelillada del color del elefante me tome un trago amargo de alegría. Amargo porque todas las mentiras seguían atravesando mi paladar y al sonreír del trago sentía un quemonaso de hipocresía que me llegaba al pecho.
Un momento… claro que el elefante no era tan elefante, era de esos elefantes que tienen alas y que después de cargar a alguien en el cuello se convierten en cóndor, y que en la transformación el púrpura se vuelve naranja, en ese instante el mareo, vomité conciencia.
La conciencia salio como un puño de pared de ladrillo seco, te duele pero a la ves te duerme. La conciencia decía que quedarme en la esquina era mejor y más seguro contra la decepción. La decepción un ogro que supuestamente comía cóndor naranja para que combinara con su cuerpo verde, dicen que la decepción hasta devora al elefante. Entonces entre el girar del cubo en mi cabeza me entro confusión, confusión es cuando todo esta quieto pero tu seguís girando. O cuando ves a un ogro verde hacerte pistola saboreándose la boca. ¿Qué hacer?, fácil… tratar de girar el cubo para que todo gire a la ves, revés de lo que debería ser, así la confundida seria la confusión y hasta el ogro perdería el apetito.
Ya cuando todo giraba vi tu cara en la otra cara del cubo… dos segundos bastaron para olvidar mi esquina y cambiarla por tu cara, en el primer Segundo mire tu ojo azul derecho, ahí, se desapareció el ogro, el condor y mis mentiras, en el Segundo Segundo, el elefante se hizo mi Corazón y se quedo en mi mano, y con él, mi esquina ya quedo más lejos de tu cara, al final de ese Segundo senti tus labios rosar los mios y entonces desperté… la verdad se podero de todo, absolutamente todo. Abrí mis ojos y eras tú en mi cama en la mañana y yo viviendo en tu cubo.
Rocko