30 Segundos

Hoy corte mi silencio, sentí el dolor que salía de mis muñecas, el dolor era lo único real. Perdí la memoria por diez segundos y fue como ser rey y ser acecinado por tu hermano en hambre de corona.

Al volver en conciencia volví a sentir dolor. El dolor que causaba mi corona de espinas entrar más en mi cabeza, espinas que no son mías sino de la gente de mi pueblo del sur.

Si pudiera te daría la corona pero se que la tuya es más grande y aunque creas no tenerla, tus espinas son tan grandes que ya reinan tu sagrado Corazón.

El constante flujo sanguíneo, se deslizaba sobre mi cuerpo, rojo como el Diablo, pero hermoso como tú.

Fue ahí donde encontré a mi mejor amigo, era la cosa más dulce; todavía sentía, me enfocaba en el dolor, era lo único real.

- Cójelo todo, mi imperio de nada, no te decepcionaras, sentirás el dolor, el dolor es lo único real.

Entre tanto pensamiento roto y debajo del estado estupefaciente del tiempo, consumiendo mi existencia, todavía vivía.

- ¿En que me he convertido amigo mío? todos aquellos que conozco siguen desvaneciendo, siempre desvanecen al final.

- ¡Tu lo puedes tener todo!

- ¡No!

- ¡Levántate!

Escuché detrás de mis oídos, pero los oídos eran sordos y entonces pagué el precio de la sordera.

Diez segundos más tarde lo rojo era negro. En una tremenda explosión, con estrellas amarillas brillando en frente mío, como si estuviera en la mitad del espacio exterior, solo.

Flotando, navegando en la infinidad incierta de la zona utópica entre la sangre y el no se que.

Otros diez segundos; sentí el agua parar de caer, respiro de placer, inhalé otro aire, un ¡Ah! de miedo y emoción se me escapó; sentí el cerrar del grifo y la fuerza volar.

Había mordido la mano de aquel que me dio de comer y había quedado arrodillado en el purgatorio esperando compañía.

Entonces podía predecir el futuro porque todos los días eran exactamente iguales, sin dolor.

Abstractamente algunas veces puedo ver a través de mí, pero sin relevancia, porque ya el dolor pasó.

En treinta segundos lo rojo salio de mí y lo negro tomó control. Yo me pregunto:

- ¿Estas tú en control?

Rocko