Sencillamente hoy, estaba manejando en la autopista que conecta a mi familia con mi corazón y descubrí que después de tantas veces de pasar por el mismo sitio me acostumbre a dejar de ver las cosas diferente. Hoy, sin embargo, al manejar me di cuenta de que estaba manejando de medio lado. Si, de medio lado… creo que todos lo hacemos pero muy pocos nos damos cuenta (si es que alguien más se atreve a pensar como yo). Si quieres te puedes atrever.
Once de la noche y “Manejando de medio lado,” me refiero a lo siguiente: cierra los ojos (en tu mente obviamente para que puedas seguir leyendo) he imagina que estas manejando tu coche en una autopista oscura, pues es de noche, las once, y todo lo que ves en frente de ti, son las líneas blancas de la carretera alumbradas por las lámparas del coche. Ahora, por un momento, solo por un momento, imagina que estas manejando encima de una esfera (literalmente todos lo estamos) y estas manejando en una dirección la cual no es hacia el polo norte o sur de esta esfera. Todavía no entiendes “de medio lado”? bueno si no entiendes, entonces para de leer esto y sigue trabajando en tu oficina, que de pronto te descuentan del sueldo el tiempo que has gastado leyendo hasta aquí. Si eres de los que si sienten o si quiera ves a lo que me refiero, por favor sigue leyendo.
Pues en aquel momento que descubrí que estaba manejando de aquella forma, la cual nadie conoce, me sentí especial. Sentí que yo, era el único en este planeta que podía ver más allá de las rayas blancas… entonces seguí manejando pero ahora con una sonrisa… después un silencio penetrante me rasco los huesos y con aquel silencio y el descubrimiento que acababa de hacer me metí en una burbuja de un sueño.
Hasta que tal vez manejé tanto por la misma autopista que sentí que volví a pasar por el mismo lado de la esfera y me sentí dentro de la burbuja. Allí adentro de aquella maravilla de la física, vi las cosas diferentes. Imaginé que la esfera era la burbuja donde me encontraba. Me introduje dentro de su concavidad y divague… veía los coches pasar, llenos de gente, de gente de todas las clases (y no me refiero sociales). Y no fue solo hasta que me vi yo mismo manejando sobre la burbuja… he ahí cuando pensé.
Intentando verme manejando solo en aquella autopista supe que mi destino era ese, manejar y manejar en esta autopista hasta que no pudiera más, quizá el destino de todos. Vi como mucha gente había subido en el coche y me habían acompañado en mi viaje, vi también como unos se desvanecieron en el retrovisor. Esta gente, queridos y no tanto, siempre desaparecerán, solo me quedara la esperanza de ella.
Ahora solo queda seguir manejando, y a pesar de que la vida me sonríe, irónica y no irónicamente, se que la esfera es esfera y siendo yo el único que la ve (porque se que todavía hay gente de los que no entendieron que siguen leyendo) es posible que le siga dando vueltas y vueltas hasta que algún día cuando ya el coche no de más, me quede la esperanza de que mi corazón pase por ahí, me encuentre y nos volvamos uno.
Nota para el lector: Los párrafos que acabas de leer no solo son párrafos.
Rocko