Posts Tagged ‘Colores’

Púrpura

Perdido en el confín de mis pensamientos me encontraba yo en medio de la selva. Como naufrago sin respiración me quedaba… el mundo se tornaba púrpura y sentía mis ojos de sus anillos escapar. El dolor intenso que sentía no podía ser otro que dolor real. En este caso no basta pellizcarse para saber que lo que no es sueño es real. 30 segundos pasaron como habían pasado ya. Mágicamente deje de respirar sin embargo el peso de mi vida no dejó. Morado como estaba el cielo verde me sentí. Ese sentimiento de confusión me dio la fuerza de seguir sin saber… esperando la presencia de algún ser irracional e imaginario fue perder el tiempo, al parecer en este relato ninguno de los dos seria realidad. Desde la arena donde sentado estaba me paré. Caminé hacia donde podía pero todo era exactamente igual.
Después de caminar por más de lo que parecía una eternidad, entendí que había sucedido conmigo y con el lugar. Basado en mi simple caminar y en la forma en que el cielo púrpura se volvió, vi que nosotros humanos, estamos expuestos a el crimen más atroz de todos, la rutina. Entendí que es posible que todos en algún momento del caminar de nuestras vidas, somos arrojados a un lugar desierto donde el púrpura de los cubículos nos ahoga. La tristeza no es el hecho de que nos ahoga, si no que sabemos que nos ahoga y sin embargo aquí estamos cada lunes. No tengo consejo alguno y espero que algún día mi cielo púrpura finalmente se vuelva azul.

Dedicado a la vida corporativa y sus corbatas.

Rocko.

Posted: June 1st, 2009
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Está lloviendo adentro

Sentado en el suelo de mi posada me quede aturdido mirándole los ojos a Soledad. Ella me miro fijamente y yo igual a ella. Al parpadear de sus ojos ella me paralizó. Entonces igual a un fantasma ella se levanto del suelo, despacio y con un aire ténebre. Yo, un poco asustado, sin saber que se le ocurriría a Soledad esta vez, traté de moverme. Todos mis esfuerzos fueron en vano. Ella se desplazó hacia mi, lentamente, flotando… entrando en mi aura y dándome un frío infernal. Intenté gritar, no pude.

Rara vez veía a Soledad con la cara que hoy tienes.

Entonces como si yo pesara menos que una pluma, especialmente encontrándome sentado como indio, Soledad me levantó con su mirada. Suspendido en el aire, la habitación se tornó más oscura que antes. Vi las caras amigas de Soledad, el miedo empezó a apoderarse de mi, se empezó a apoderar de mi alma. En aquel instante sentí la presión de todo un océano en mi cuerpo y perdí la respiración. Sin embargo, la vista era clara, veía a Soledad y por alguna loca razón no me era posible parpadear. Sentí el aire afanado saliendo de mi cuerpo, las gotas de oxigeno evaporarse con el momento. Mire a soledad… sabia sus intenciones… era muy tarde para reaccionar. Cedí.

Entonces mi cuerpo ya no era mío… y mi alma era yo. La presión se fue pero el agua no. Habiendo visto mi ego y sus amigos partir con mis ojos abiertos, perdí de vista a Soledad. Tratando de moverme, cómo para salir del trance, moví mi cabeza. Estaba de vuelta en el suelo. Me levante a mitad de cuerpo y me volví a sentar como indio. Mire alrededor y no vi más que paredes blancas. Silencio agotador, ensordecedor. Por causa de la voz del silencio escuché el brotar del agua. Como consecuencia presentí la presión venir de nuevo pero, ¿Donde esta soledad? , me pregunté. Entonces miré al borde de la pared más blanca y más cercana de mi, y como sangre en guerra, mis paredes empezaron a sangrar agua. Vi el llover de las paredes, el agua cristalina se deslizaba hasta el techo y en el techo se perdía. Hipnotizado por tan bello acontecimiento vi a Soledad salir de la pared. Excitado por compartir con alguien aquel fenómeno, trate de llamarle la atención. Ella me ignoro como siempre.

Soledad caminó alrededor del cuarto pasando sus dedos entre el agua de las paredes y mirándome. Sentí miedo otra vez. La mire de nuevo a los ojos y sin movimiento me dejo otra vez. La vi acercase a mi con cara de yo no fui. Puso su cara sobre la mía. Nos miramos… Entrándose por mi boca sentí su fría piel… no se cómo pasó. La sentí adentro de mi, un sentimiento que ya era común.

Me dije a mi mismo que lo que acababa de suceder era un sueño, me prometí no mencionarlo a nadie. Irónicamente, todos los días bailamos el mismo tango y ella sigue haciendo llorar mis paredes. Crónicamente, a veces siento que el sueño soy yo. La parte que no comparto, es cuando ella me habla, esa parte me la guardo para mi. Suele ser la parte donde la presión desaparece y el caer del agua. Me la guardo para evitar… para evitar visitas al psicólogo.

Rocko

Posted: September 3rd, 2008
Categories: Pensamientos
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Por un segundo

Estaba un hombre parado en la esquina de mis ojos, estaba él allí mirándome mientras yo lo miraba a él. Entre nuestras miradas veíamos las distancias tan cortas que atravesaban las montañas de mi conciencia pero a la vez eran imposibles de medir. El tiempo repentinamente se congelaba más con cada parpadeo de ojos y el cortante aire empañaba mis pupilas. Sin poder soportar el aire y la penetrante, y al mismo tiempo incomoda miradera, miré a mi alrededor… nada, nada existía solo yo. Estaba un hombre parado en la mitad de la nada mirando a otro hombre en la esquina de sus ojos. Como por arte de magia a este punto de este relato ya somos tres hombres mirándonos en la nada. Curiosamente el hombre, el que originalmente había visto en la punta de mis ojos, se torno azul, azul de mar y de frío. Empezó a derretirse cual peñasco de hielo se desdobla ante la imponencia solar. Lo vi pasar de estado sólido a no estado y en aquel preciso momento la nada era ahora una nada azul. Entonces cuando supe que no sabia lo que estaba pasando entendí que el suelo en el cual yo me reconfortaba, pues era lo uno que parecía real, se empezó a desprender como cuando se empúñala una hoja seca. Trate de correr, por lo menos en mi mente, pero fue inevitable, caí… en espera de agua fría y de un congelon de los que queman, caí en un vacío, un vacío interior… una soledad. Extrañé al hombre de la esquina de mis ojos y sentí al desquicie que perfuma a la soledad. Fue en aquel instante eterno que quizá por aquello de la gravedad newtoniana paré de caer. Físicamente seguí cayendo pero en mi mente no. Fue un desdoble espiritual donde el orgasmo de tu alma alcanza a tu espíritu y sientes por un segundo tu verdadero yo. Hermoso apasionante encuentro. Desafortunadamente las cosas buenas no duran más de un segundo y mi cuerpo termino de caer. He así como vivo hoy en día, físicamente cayendo y mentalmente buscando aquel segundo estelar.

Rocko

Posted: August 18th, 2008
Categories: Pensamientos
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El mono verde

- Ja ja ja ja, se reía el mono, era un mono verde del color de los ojos del mar.

-Por qué te ríes mono?, le pregunté.

Él me respondió con más risa. Depronto mire a mi alrededor y vi todo blanco, no existía nada, nada existía. Solo el mono y yo, yo y el mono. Finalmente el mono paro de reír, y de repente se puso a llorar… entonces le pregunte:

-Por qué lloras?, no hubo respuesta, pero de repente el blanco se volvió multicolor, estábamos en la mitad de un mundo increíble, un mundo diferente al de ambos.

Allí todo parecía tan muerto que las lagrimas se empezaron a derramar. Empezó a llover pureza en el rostro de la muerte como si la muerte tuviera rostro. Estábamos ahí girando en aquel moridero, quizá el moridero girando en nosotros. Vi armas, fuego, violencia, gris, negro, rojo, verde, tanques, jets, etc..

- Donde estamos?, le pregunte al mono.

El mono volvió a reír, – ja ja ja ja.

Estoy perdiendo mis sentidos y mi cabeza, depronto mi ser, pensé. Todo giraba, las nauseas se apoderaban de mi pecho y la sangre fluía en mi cerebro, escuchaba el palpitar de mi corazón en mis oídos, podía saborear mi sudor. El mono verde de risa, empezó a llorar otra vez. Blanco… blanco otra vez. En aquel momento entendí al mono, en aquel momento sentí que el mono era yo, unas veces triste otras veces feliz. Entonces como si el mono leyera la mente, dejo de llorar y reír y me dijo:

- Tu no eres como yo, ni yo soy como tu, pero ambos vemos lo mismo.

Ahora si que empeoró mi situación, ahora si que perdí mi cabeza. El mono habla, el mono habló. Pero si me asusto ahora que el mono habla, ¿Para que le preguntaba cosas si pensaba que no me iba a responder?. Me calme …

Hablamos un rato de mono a mono y él me contó el sentido de lo que giraba a nuestro alrededor y el sentido de su dolor y alegrías. Resulta ser que este mono verde era parte de un circo y vivía encadenado a su destino. Sin embargo era libre de ver las cosas del circo en que vivimos. Él dijo que en sus viajes infernales, cual Dante, vio muchas bestias y las respetó, aprendió como los monos son humanos, son bestias. Ríen de la realidad y lloran por nada.

Si tan solo todos fuéramos menos monos y menos verdes, depronto algún día viviríamos en un mundo distinto donde ni los monos ni los verdes dictan el vivir de las masas, donde los sentimientos viven sueltos en bacanales de vida y armados de valor acabáramos con todos aquellos monos que en el proceso de ser humanos nos ahogan en su mar de lagrimas desperdiciadas en la nada.

Rocko

Posted: October 20th, 2007
Categories: Pensamientos
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